Nuestra Carta

Carta y principios de la traducción en ISM Traduction

1 – Responsabilidad y requisitos para una traducción de calidad

La actividad de la traducción tiene sus propios requisitos. La traducción se basa en un documento escrito. Diversos errores (de sentido, fecha, apellido, nombre, denominación, lugares, etc.) pueden conllevar graves consecuencias para la persona o la institución en cuestión.

El documento escrito es responsabilidad del traductor y de ISM Interprétariat, en su calidad de proveedor de servicios. Por consiguiente, se exige a cada traductor que preste especial atención y que cuide su trabajo. La traducción debe ser excelente, por no decir perfecta.

Al raíz de la experiencia que hemos adquirido hasta ahora con un grupo de traductores de ISM, nos reservamos el derecho de solicitar únicamente aquellos cuya competencia y profesionalidad hayan sido confirmadas: reactividad, fiabilidad, respeto de los plazos de entrega, calidad del trabajo realizado.

Además, cada traducción es sistemáticamente revisada por nuestros jefes de proyectos.

2 – Respeto absoluto de los plazos de entrega acordados

El respeto de los plazos de entrega constituye otro requisito. Los plazos se acuerdan con los clientes. Tienen en cuenta varios parámetros: la urgencia de la situación, la naturaleza y el tamaño de los documentos a traducir y la disponibilidad del traductor. Solo nos comprometemos definitivamente con los clientes a cumplir los plazos tras haber recibido el visto bueno del traductor.

3 – Secreto profesional y confidencialidad 

La traducción de un documento, evidentemente, da acceso a su contenido. Por ejemplo, al traducir un relato para un solicitante de asilo, el traductor tiene conocimiento de información personal y confidencial cuya divulgación puede poner en peligro la vida de la persona en cuestión, la de su familia o la de un tercero.

El traductor está obligado a mantener el secreto profesional y la confidencialidad absoluta. En ningún caso divulgará, utilizará directa o indirectamente, para sí mismo o para terceros, por cualquier medio o procedimiento, ninguna información de la que tenga conocimiento como resultado de una traducción realizada.

4 – Especialización

El traductor solo acepta las tareas que entran dentro de su ámbito de competencias. Si resulta que los documentos que le han sido confiados exceden sus capacidades técnicas o lingüísticas, informará al servicio a la mayor brevedad. Se abstendrá de traducir un texto del que no domine su escritura o su área de conocimiento.

El traductor posee un conocimiento muy profundo del idioma de partida y del idioma de destino, que debe ser su lengua materna.